domingo, 5 de abril de 2015

Mensaje Pascual del Papa Francisco y bendición urbi et orbi 2015


Queridos hermanos y hermanas, ¡Feliz Pascua!
¡Jesucristo ha resucitado!
El amor ha derrotado al odio, la vida ha vencido a la muerte, la luz ha disipado la oscuridad.
Jesucristo, por amor a nosotros, se despojó de su gloria divina; se vació de sí mismo, asumió la forma de siervo y se humilló hasta la muerte, y muerte de cruz. Por esto Dios lo ha exaltado y le ha hecho Señor del universo. Jesús es el Señor.
Con su muerte y resurrección, Jesús muestra a todos la vía de la vida y la felicidad: y esta vía es la humildad, que comporta la humillación. Este es el camino que conduce a la gloria. Sólo quien se humilla pueden ir hacia los «bienes de allá arriba», a Dios (cf. Col 3,1-4). El orgulloso mira «desde arriba hacia abajo», el humilde, «desde abajo hacia arriba».
La mañana de Pascua, advertidos por las mujeres, Pedro y Juan corrieron al sepulcro y lo encontraron abierto y vacío. Entonces, se acercaron y se «inclinaron» para entrar en la tumba. Para entrar en el misterio hay que «inclinarse», abajarse. Sólo quien se abaja comprende la glorificación de Jesús y puede seguirlo en su camino.
El mundo propone imponerse a toda costa, competir, hacerse valer... Pero los cristianos, por la gracia de Cristo muerto y resucitado, son los brotes de otra humanidad, en la cual tratamos de vivir al servicio de los demás, de no ser altivos, sino disponibles y respetuosos.
Esto no es debilidad, sino autentica fuerza. Quién lleva en sí el poder de Dios, de su amor y su justicia, no necesita usar violencia, sino que habla y actúa con la fuerza de la verdad, de la belleza y del amor.
Imploremos hoy al Señor resucitado la gracia de no ceder al orgullo que fomenta la violencia y las guerras, sino que tengamos el valor humilde del perdón y de la paz. Pedimos a Jesús victorioso que alivie el sufrimiento de tantos hermanos nuestros perseguidos a causa de su nombre, así como de todos los que padecen injustamente las consecuencias de los conflictos y las violencias que se están produciendo. Son muchas.
Roguemos ante todo por la amada Siria e Irak, para que cese el fragor de las armas y se restablezca una buena convivencia entre los diferentes grupos que conforman estos amados países. Que la comunidad internacional no permanezca inerte ante la inmensa tragedia humanitaria dentro de estos países y el drama de tantos refugiados.
Imploremos la paz para todos los habitantes de Tierra Santa. Que crezca entre israelíes y palestinos la cultura del encuentro y se reanude el proceso de paz, para poner fin a años de sufrimientos y divisiones.
Pidamos la paz para Libia, para que se acabe con el absurdo derramamiento de sangre por el que está pasando, así como toda bárbara violencia, y para que cuantos se preocupan por el destino del país se esfuercen en favorecer la reconciliación y edificar una sociedad fraterna que respete la dignidad de la persona. Y esperemos que también en Yemen prevalezca una voluntad común de pacificación, por el bien de toda la población.
Al mismo tiempo, encomendemos con esperanza al Señor que es tan misericordioso el acuerdo alcanzado en estos días en Lausana, para que sea un paso definitivo hacia un mundo más seguro y fraterno.
Supliquemos al Señor resucitado el don de la paz en Nigeria, Sudán del Sur y diversas regiones del Sudán y la República Democrática del Congo. Que todas las personas de buena voluntad eleven una oración incesante por aquellos que perdieron su vida ?y pienso muy especialmente en los jóvenes asesinados el pasado jueves en la Universidad de Garissa, en Kenia?, los que han sido secuestrados, los que han tenido que abandonar sus hogares y sus seres queridos.
Que la resurrección del Señor haga llegar la luz a la amada Ucrania, especialmente a los que han sufrido la violencia del conflicto de los últimos meses. Que el país reencuentre la paz y la esperanza gracias al compromiso de todas las partes interesadas.
Pidamos paz y libertad para tantos hombres y mujeres sometidos a nuevas y antiguas formas de esclavitud por parte de personas y organizaciones criminales. Paz y libertad para las víctimas de los traficantes de droga, muchas veces aliados con los poderes que deberían defender la paz y la armonía en la familia humana. E imploremos la paz para este mundo sometido a los traficantes de armas, que ganan con la sangre de hombres y mujeres.
Y que a los marginados, los presos, los pobres y los emigrantes, tan a menudo rechazados, maltratados y desechados; a los enfermos y los que sufren; a los niños, especialmente aquellos sometidos a la violencia; a cuantos hoy están de luto; y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, llegue la voz consoladora y sanadora del Señor Jesús: «La paz esté con ustedes». (Lc 24,36). «No teman, he resucitado y siempre estaré con ustedes» (cf. Misal Romano, Antífona de entrada del día de Pascua)
Saludos de Pascua del Santo Padre
Queridos  hermanos y hermanas,
Deseo dirigir mis augurios de Feliz Pascua a todos ustedes que han venido a esta plaza de diversos países, como también a cuantos están conectados a través de los medios de comunicación social.
Lleven en a sus casas y a quienes encuentran el alegre anuncio que ha resucitado el Señor de la vida, llevando consigo amor, justicia, respeto y perdón.
Gracias por su presencia, por su oración y por el entusiasmo de su fe. Un pensamiento especial y agradecido por el don de las flores, que también este años previenen de los Países Bajos.
 ¡Feliz Pascua a todos!

viernes, 27 de marzo de 2015

EL SEÑOR DE BURGOS



Es una escultura con leyenda y se mantiene por fortuna; los fieles entran por una pequeña puerta que da al exterior.
Dicen que en 1765 su imagen se apareció en una visión cuando rezaba en el huerto la madre priora Sor Jerónima de Jesús, y le dijo que quería que se le hiciera en ese lugar una capilla. En la noche ella lo vio nuevamente en sueños indicándole que no se preocupara en buscar escultor que éste lo llevaría. La sorpresa de la madre no tuvo límites cuando se presentó un agustino y le dijo que le traía una talla de un Cristo Crucificado: su precio era de 400 pesos. La madre reunió 300 y le rogó un descuento. Aquel dijo que la imagen era una buena talla y que se la habían pedido para Chile pero no pudo llevarla porque cada vez que embarcaba el mar se encrespaba. No había trato y quiso levantarlo para llevárselo pero no pudo. La imagen había duplicado su peso. Buscó unos hombres y cuando quiso moverlo, la cruz se enraizó en el piso de la portería, de los brazos y del cabezal salieron ramas frondosas y comenzó un tremendo vendaval. Asustado, el autor aceptó la cantidad ofrecida y lo dejó. Actualmente, los devotos de los Barrios Altos visitan al Señor de Burgos, sobre todo en Semana Santa.
Una de las imágenes más veneradas de nuestro Monasterio es la del Señor de Burgos, conocida por el Cristo milagroso que tantas gracias y favores colmó y sigue colmando a sus devotos.
Los sucesivos terremotos que asolaron Lima debilitaron casi siempre en gran parte el templo; por ello tuvo que pasar por tres restauraciones y hoy en día necesita una cuarta restauración.
Pero lo que perdura y es cada vez más fuerte es el amor de todas aquellas hermanas nuestras que pasaron dando ejemplo de santidad y entrega al servicio de Dios y de los hermanos.
En ningún momento de nuestra historia la fraternidad de hermanas Clarisas se mostró indiferente ante los peligros eminentes de catástrofes naturales, guerras, y la extrema pobreza que varias veces desoló nuestro país. Como otras “Claras”, desde los torreones del silencio de su monasterio defendieron con fe inquebrantable a su Divino Esposo conservando la armonía y la paz de todos los peruanos; almas eucarísticas que supieron dar todo de sí por Amor, con el Amor y para el Amor.
Se acerca un nuevo despertar, no debemos de dejarlo pasar, pues con el reconstruimos el presente y seguimos amando en el futuro. Son cuatro siglos de presencia clariana en la ciudad de Lima y nunca se apagó la lámpara del sagrario; muchas almas consagradas pidiendo al Señor por la conversión del mundo entero, las necesidades de la Iglesia y la salud del Papa: “constructoras y sostenedoras de los miembros vacilantes de Cristo, la Iglesia”
fuente Juan Orrego.

 

miércoles, 18 de febrero de 2015

MIERCOLES DE CENIZA


TRES CONSEJOS DEL PAPA FRANCISCO PARA LA CUARESMA: ORACIÓN, AYUNO Y LIMOSNA

«La característica de la cuaresma, de este tiempo de gracia, es la conversión del corazón. Estamos invitados a emprender un camino en el que, desafiando la rutina, nos esforcemos por abrir los ojos y los oídos, pero sobre todo, a abrir el corazón, para ir más allá de nuestra “pequeña huerta”. Abrirnos a Dios y a los hermanos.

Es un itinerario que comprende la cruz y la renuncia. El Evangelio indica los elementos de este camino espiritual: la oración, el ayuno y la limosna (Cfr. Mt 6,1-6.16-18). Los tres comportan la necesidad de no dejarse dominar por las cosas que aparecen: lo que cuenta no es la apariencia; el valor de la vida no depende de la aprobación de los demás o del éxito, sino de cuanto tenemos dentro.
1- El primer elemento es la oración. La oración es la fuerza del cristiano y de cada persona creyente. En la debilidad y en la fragilidad de nuestra vida, nosotros podemos dirigirnos a Dios con confianza de hijos y entrar en comunión con Él. Ante tantas heridas que nos hacen mal y que nos podrían endurecer el corazón, estamos llamados a zambullirnos en el mar de la oración, que es el mar del amor ilimitado de Dios, para gustar su ternura.
La Cuaresma es tiempo de oración, de una oración más intensa, más tiempo de oración, más asidua, más capaz de hacerse cargo de las necesidades de los hermanos, oración de intercesión, para interceder ante Dios por tantas situaciones de pobreza y de sufrimiento.
2- El ayuno. Debemos estar atentos a no hacer un ayuno formal, o que en verdad nos “sacia” porque nos hace sentir tranquilos. El ayuno tiene sentido si verdaderamente hace mella nuestra seguridad, y si de él se deriva un beneficio para los demás, si nos ayuda a cultivar el estilo del Buen Samaritano, que se inclina sobre el hermano en dificultad y se hace cargo de él.
El ayuno comporta la elección de una vida sobria en su estilo, que no derrocha, una vida que no “descarta”. Ayunar nos ayuda a entrenar el corazón a lo esencial y al compartir. Es un signo de toma de conciencia y de responsabilidad frente a las injusticias, a los atropellos, especialmente con respecto a los pobres y a los pequeños, y es signo de la confianza que ponemos en Dios y en su providencia.
3- La limosna: indica la gratuidad, porque en la limosna se da a alguien de quien no se espera recibir algo a cambio. La gratuidad debería ser una de las características del cristiano, que, consciente de haber recibido todo de Dios gratuitamente, es decir sin ningún mérito, aprende a dar a los demás gratuitamente. Hoy con frecuencia la gratuidad no forma parte de la vida cotidiana, donde todo se vende y se compra. La limosna nos ayuda a vivir la gratuidad del don, que es libertad de la obsesión de la posesión, del miedo de perder lo que se tiene, de la tristeza de quien no quiere compartir con los demás el propio bienestar.
Con sus invitaciones a la conversión, la Cuaresma viene providencialmente a despertarnos, a despabilarnos del entumecimiento, del riesgo de ir adelante por inercia. La exhortación que el Señor nos dirige por medio del profeta Joel es fuerte y clara: “Vuelvan a mí de todo corazón” (Jl 2, 12).
¿Por qué debemos volver a Dios? ¡Porque algo no va bien en nosotros, en la sociedad, en la Iglesia y tenemos necesidad de cambiar, de dar un cambio, y esto se llama tener necesidad de convertirnos!
Dios es fiel, es siempre fiel, porque no puede renegar de sí mismo, porque es fiel y sigue siendo rico de bondad y de misericordia, y está siempre dispuesto a perdonar y volver a comenzar de nuevo. ¡Con esta confianza filial, pongámonos en camino!».
 

sábado, 14 de febrero de 2015

LIBRO : "LAS CLARISAS EN EL PERÚ"


Con alegría presentamos las hermanas un trabajo de investigación para responder todas las interrogantes e informes acerca de la historia fundacional de los monasterios y algunas fotos no exhibidas de los mismos.

Con dedicación hemos tratado de organizar y crear este libro que de fe a los aspectos de la existencia de cada monasterio de Clarisas en el Perú ( II orden franciscana ). También señalar que por este medio trasmitimos ejemplo de forma de vida y el deseo de llegar a aquellas almas jóvenes que Dios dispuso para ser hijas de Santa Clara.

El libro cuesta S/. 50.00 a color y de empaste duro

SI DESEA ADQUIRIRLO

Las hermanas Clarisas nos encontramos en: Jr. jauja nº 449 - Barrios Altos, Lima -Perú

Teléfono: 328-1652

Responsable Sor Inmaculada OSC

Horario de atención: 9:00 am a 11:00 am y de 3:00 pm a 5:00 pm

sábado, 7 de febrero de 2015

V SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO.


En el evangelio se narra la curación de la suegra de Pedro y de otros enfermos y poseídos.Es un relato lleno de frescura y simplicidad, que encierra un gran mensaje: Jesús no se desentiende de la enfermedad, no pasa de largo ante el que sufre, sino que se inclina y aproxima ante quienes padecen, para curar, levantar e infundir resurrección y vida. En toda su actividad pública Jesús se hizo “médico y medicina” como afirma San Jerónimo.
A. Pardo

"TODO EL MUNDO TE BUSCA."
Hoy es un buen día para hacerse una pregunta si es que yo soy de los que buscan a Jesús: ¿Qué busco yo? Algo me invita desde dentro a buscarle. Pero ¿Qué busco yo en él? Saber responder bien a esta pregunta va a marcar claramente el modo de vivir la fe. Quizás me busque a mí mismo y tengo una imagen equivocada de Jesús. ¿Le busco a Él o a las cosas que quiero que me de?

Vemos nuestras miserias, nuestras enfermedades, la crisis, las dificultades. Es fácil que las cosas me agobien, ¡son tantas las que he de hacer!, y me olvido de Él. Santa Margarita cuenta que en una de sus apariciones Jesús le dijo: Ocúpate de mí y de mis cosas que yo me ocuparé de ti y de las tuyas. Se trata de una llamada a descubrir al Señor presente tanto si tengo esas necesidades cubiertas como si no las tengo. ¡Buscarle a Él!
El mismo Jesús en el evangelio nos muestra el auténtico camino de búsqueda: Buscad, pues, primero el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura. Por tanto, no os preocupéis por el mañana, porque el mañana traerá su propia preocupación (Mt 6, 33).

lunes, 2 de febrero de 2015

LA PRESENTACIÓN DE JESÚS EN EL TEMPLO


LA PRESENTACIÓN DE JESÚS EN EL TEMPLO

Fiesta: 2 de Febrero

Según la Ley de Moisés, el primer hijo en nacer, el primogénito, le pertenecía a Dios.

Hoy 2 de febrero se cumplen los 40 días, contando desde el 25 de diciembre, fecha en la que celebramos el nacimiento de Jesús.
 

Homilía del Padre Francisco para la Jornada de la Vida Consagrada 2014

La fiesta de la Presentación de Jesús en el templo es llamada también fiesta del encuentro: en la liturgia, se dice al inicio que Jesús va al encuentro de su pueblo, es el encuentro entre Jesús y su pueblo; cuando María y José llevaron a su niño al Templo de Jerusalén, tuvo lugar el primer encuentro entre Jesús y su pueblo, representado por los dos ancianos Simeón y Ana.

Ese fue un encuentro en el seno de la historia del pueblo, un encuentro entre los jóvenes y los ancianos: los jóvenes eran María y José, con su recién nacido; y los ancianos eran Simeón y Ana, dos personajes que frecuentaban siempre el Templo.

Observemos lo que el evangelista Lucas nos dice de ellos, cómo les describe. De la Virgen y san José repite cuatro veces que querían cumplir lo que estaba prescrito por la Ley del Señor (cf. Lc 2, 22.23.24.27). Se entiende, casi se percibe, que los padres de Jesús tienen la alegría de observar los preceptos de Dios, sí, la alegría de caminar en la Ley del Señor. Son dos recién casados, apenas han tenido a su niño, y están totalmente animados por el deseo de realizar lo que está prescrito. Esto no es un hecho exterior, no es para sentirse bien, ¡no! Es un deseo fuerte, profundo, lleno de alegría. Es lo que dice el Salmo: «Mi alegría es el camino de tus preceptos… Tu ley será mi delicia (119, 14.77).

¿Y qué dice san Lucas de los ancianos? Destaca más de una vez que eran conducidos por el Espíritu Santo. De Simeón afirma que era un hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel, y que «el Espíritu Santo estaba con él» (2, 25); dice que «el Espíritu Santo le había revelado» que antes de morir vería al Cristo, al Mesías (v. 26); y por último que fue al Templo «impulsado por el Espíritu» (v. 27). De Ana dice luego que era una «profetisa» (v. 36), es decir, inspirada por Dios; y que estaba siempre en el Templo «sirviendo a Dios con ayunos y oraciones» (v. 37). En definitiva, estos dos ancianos están llenos de vida. Están llenos de vida porque están animados por el Espíritu Santo, dóciles a su acción, sensibles a sus peticiones…

He aquí el encuentro entre la Sagrada Familia y estos dos representantes del pueblo santo de Dios. En el centro está Jesús. Es Él quien mueve a todos, quien atrae a unos y a otros al Templo, que es la casa de su Padre.

Es un encuentro entre los jóvenes llenos de alegría al cumplir la Ley del Señor y los ancianos llenos de alegría por la acción del Espíritu Santo. Es un singular encuentro entre observancia y profecía, donde los jóvenes son los observantes y los ancianos son los proféticos. En realidad, si reflexionamos bien, la observancia de la Ley está animada por el Espíritu mismo, y la profecía se mueve por la senda trazada por la Ley. ¿Quién está más lleno del Espíritu Santo que María? ¿Quién es más dócil que ella a su acción?

A la luz de esta escena evangélica miremos a la vida consagrada como un encuentro con Cristo: es Él quien viene a nosotros, traído por María y José, y somos nosotros quienes vamos hacia Él, conducidos por el Espíritu Santo. Pero en el centro está Él. Él lo mueve todo, Él nos atrae al Templo, a la Iglesia, donde podemos encontrarle, reconocerle, acogerle y abrazarle.

Jesús viene a nuestro encuentro en la Iglesia a través del carisma fundacional de un Instituto: ¡es hermoso pensar así nuestra vocación! Nuestro encuentro con Cristo tomó su forma en la Iglesia mediante el carisma de un testigo suyo, de una testigo suya. Esto siempre nos asombra y nos lleva a dar gracias.

Y también en la vida consagrada se vive el encuentro entre los jóvenes y los ancianos, entre observancia y profecía. No lo veamos como dos realidades contrarias. Dejemos más bien que el Espíritu Santo anime a ambas, y el signo de ello es la alegría: la alegría de observar, de caminar en la regla de vida; y la alegría de ser conducidos por el Espíritu, nunca rígidos, nunca cerrados, siempre abiertos a la voz de Dios que habla, que abre, que conduce, que nos invita a ir hacia el horizonte.

Hace bien a los ancianos comunicar la sabiduría a los jóvenes; y hace bien a los jóvenes recoger este patrimonio de experiencia y de sabiduría, y llevarlo adelante, no para custodiarlo en un museo, sino para llevarlo adelante afrontando los desafíos que la vida nos presenta, llevarlo adelante por el bien de las respectivas familias religiosas y de toda la Iglesia.

Que la gracia de este misterio, el misterio del encuentro, nos ilumine y nos consuele en nuestro camino. Amén.

Papa Francisco
 
 

jueves, 29 de enero de 2015

Libro "Las almas del purgatorio: El diario espiritual y vida anónima de Úrsula de Jesús.


La vida de la negra donada Úrsula de Jesús (1604-1666) ha sido hasta el momento uno de los secretos mejor guardados de la historia colonial del Perú. La publicación de una versión modernizada de su vida espiritual, que escribiera Úrsula a pedido de su confesor franciscano, nos permite escuchar la voz de una mujer que pasó de esclava a donada mística.

El diario de Úrsula comparte las complejidades de la vida monástica con sus ideas sobre el purgatorio, pero también demuestra la espiritualidad barroca católica desde la perspectiva de una mística negra que sufría el racismo y las desigualdades de la época. La introducción, escrita por Nancy E. van Deusen, ubica el texto de Úrsula dentro del milieu de espiritualidad femenina de la época medieval y moderna, y explora el poder de la palabra escrita.

El texto impreso también contiene una versión modernizada del diario espiritual escrito por Úrsula de Jesús y el CD que lo acompaña incluye una transcripción original del diario de Úrsula, las imágenes digitalizadas del diario y una transcripción modernizada de una Vida de Úrsula, escrita por un franciscano anónimo.

SI DESEA ADQUIRIRLO

Las hermanas Clarisas nos encontramos en: Jr. jauja nº 449 - Barrios Altos, Lima -Perú

Teléfono: 328-1652

Horario de atención: 9:00 am a 11:00 am y de 3:00 pm a 5:00 pm
 

sábado, 24 de enero de 2015

III SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO.


El evangelio de San Marcos nos hace reflexionar dos aspectos importantes:
En la primera parte Jesús, al enterarse de que Juan el Bautista había sido entregado en manos de Herodes Antipas, dejó Judea y marchó a Galilea, donde proclamaba la Buena Nueva de Dios, diciendo: «Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva».En estas palabras se describe, el Reino de Dios, exige de los hombres una conversión total del pensar y querer, y fe. Conversión y fe forman en conjunto un solo acto, una determinada posición religiosa del hombre ante Dios. Todo esto es lo que debemos considerar “con los ojos y el corazón de la Virgen María” mientras contemplamos el tercer misterio luminoso del Santo Rosario: “El anuncio del Reino y el llamado a la conversión”.

La segunda parte del Evangelio de hoy relata la vocación de los primeros cuatro discípulos de Jesús. “ Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres” Ellos recibieron la llamada de Jesús como un Evangelio. Se deduce del resultado: “dejándolo todo lo siguieron”. Debemos observar dos circunstancias. Los primeros discípulos de Jesús “eran pescadores”. Tenían esta noble profesión, pero al presentarse Jesús en sus vidas y llamarlos, “dejaron las redes”, es decir, cambiaron de vida. Debemos observar también que eran dos pares de hermanos: Simón y Andrés eran hermanos, Santiago y Juan eran hermanos.

CONVERSIÓN DE SAN PABLO


Judío de la tribu de Benjamín, Saulo fue enviado por sus padres desde muy joven a Jerusalén, donde se instruyó en la Ley de Moisés con el fariseo Gamaliel. Luego, ingresó a la severa secta de los fariseos, convirtiéndose en un perseguidor y enemigo de Cristo. Lo apasionado de su persecución lo llevó a ofrecerse al sumo sacerdote para ir a Damasco a arrestar a todos los judíos que confesaran a Jesús, pero Dios decidió mostrar su misericordia y paciencia con Saulo y ya cerca de Damasco, una luz del cielo brilló sobre él y sus compañeros, cegándolo por espacio de tres días, tiempo en el que permaneció en casa de un judío llamado Judas, sin comer ni beber.
Por revelación de Cristo, el cristiano Ananías fue al encuentro de Saulo, quien recuperó la vista y se convirtió, accediendo al bautismo y predicando en las sinagogas al Hijo de Dios, con gran asombro de sus oyentes. Así el antiguo perseguidor blasfemo se convirtió en apóstol y fue elegido por Dios, como uno de sus principales instrumentos para la conversión del mundo.
aciprensa.
 

 
 

sábado, 17 de enero de 2015

II SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO - MAESTRO, ¿DÓNDE VIVES? ¡VEN Y VERÁS


¿Dónde vives?
Un principio lógico dice no responder nunca una pregunta con otra pregunta. Sin embargo, en la pregunta de los discípulos va implícita la respuesta a la pregunta de Jesús: ¿Dónde vives? Literalmente suena: ¿Dónde permaneces? Menein, en efecto, significa permanecer, y en forma coloquial vivir, de morar, y tiene una importancia fundamental en el cuarto evangelio, que juega con ambos sentidos. Baste recordar el capítulo 15, en donde la comunión vital con Cristo se indica precisamente con el “permanecer” en unión íntima, lo que hace posible dar frutos. Entonces, la pregunta de los discípulos va en esta línea de una comunión fructuosa de vida con él.

El proceso: venir y ver
Jesús los invita a hacer una experiencia (vengan a ver). No promete nada. No los abruma con una serie de requisitos, ni los apantalla con una serie de promesas; simplemente los invita a ver con sus propios ojos.

Venir. Es un verbo muy importante en Juan. En efecto, la fe es descrita como un venir (llegar) a Jesús (Jn 3, 21; 5, 40; 6, 35.37.45).

Ver. La experiencia personal es descrita como ver, naturalmente con los propios ojos. De hecho, nadie puede ver por nosotros y, por tanto, no se trata solamente de un ver físico, sino indica una experiencia personal que se concluye en ver más allá de la apariencia, concretamente en ver su gloria (2, 11). Si el proceso de la fe de los discípulos comienza con el ver a Jesús, para ver dónde y cómo vive y para permanecer con él, no estará completa hasta que vean su gloria y crean en él.
 
D.A.
 
 

 
 
 

sábado, 10 de enero de 2015

EL BAUTISMO DEL SEÑOR

Este texto narra la tercera manifestación de Dios que encontramos en los evangelios. La primera fue el Nacimiento de Jesús; la segunda la celebramos la semana pasada en la epifanía, y hoy la vemos en la revelación de la identidad de Jesús en su bautizo. En su estilo sencillo, Marcos nos dice que Jesús vino de Nazaret y se hizo bautizar por Juan en el Jordán. Es en ese momento que Jesús escucha las palabras: “Tu eres mi Hijo, el Amado, mi predilecto”. En los Evangelios según Lucas y Mateo, esta declaración la escucharon todos los presentes. En el caso de Marcos es una revelación más íntima y personal que sólo Jesús oye. El Hijo Amado aparece al comienzo de su vida pública identificado con el rey Mesías cuya misión no se realizará desde el poder, sino desde el testimonio humilde de su condición de servidor de todos.
Mfc.
 
 
 
 
 

domingo, 4 de enero de 2015

SANTA ÁNGELA DE FOLIGNO


Ángela nació en Umbría en 1248. Durante algún tiempo se dio a las vanidades del mundo, pero luego se alistó en la Tercera Orden Franciscana (OFS) y arrastró a muchas mujeres a su imitación. Se distinguió por su ferviente amor a Dios y al prójimo, particularmente a los pobres, y asimismo por su humildad, paciencia y pobreza. Colmada por Dios de dones celestiales, profesó gran devoción a los misterios de la vida de Cristo, y dejó admirables escritos sobre la vida espiritual, hasta merecer el sobrenombre de «maestra de teólogos». Murió en Foligno en 1309.

LINK : EL LIBRO DE LA VIDA - SANTA ÁNGELA DE FOLINGO
 

 
 
 

jueves, 1 de enero de 2015

MARÍA MADRE DE DIOS

Concilio de EfesoEn el año 431, se llevó a cabo el Concilio de Efeso donde se proclamó oficialmente que María es Madre de Dios.

"Desde un comienzo la Iglesia enseña que en Cristo hay una sola persona, la segunda persona de la Santísima Trinidad. María no es solo madre de la naturaleza, del cuerpo pero también de la persona quien es Dios desde toda la eternidad. Cuando María dio a luz a Jesús, dio a luz en el tiempo a quien desde toda la eternidad era Dios. Así como toda madre humana, no es solamente madre del cuerpo humano sino de la persona, así María dio a luz a una persona, Jesucristo, quien es ambos Dios y hombre, entonces Ella es la Madre de Dios" - Concilio de Efeso.
 
«Salve, Señora, santa Reina, santa Madre de Dios, María, que eres Virgen hecha Iglesia y elegida por el santísimo Padre del cielo, a la cual consagró Él con su santísimo amado Hijo y el Espíritu Santo Paráclito, en la cual estuvo y está toda la plenitud de la gracia y todo bien» (San Francisco, Saludo a la B.V. María).
 








sábado, 23 de agosto de 2014

Domingo XXI del Tiempo Ordinario .“Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia"


El Evangelio del día de hoy nos presenta precisamente esta verdad fundamental de nuestra fe, sobre la cual se basan nuestras certezas y seguridades sobrenaturales: ¡Jesucristo fundó realmente su Iglesia y colocó a Pedro y a sus sucesores como piedra angular de la misma!: 
“Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. A ti te daré las llaves del Reino de los cielos, y lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo; y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo”. ¡Esto es lo que da fuerza y solidez a nuestra fe, y por eso nos proclamamos, con santo orgullo, “católicos, apostólicos y romanos”!

Este es un punto fundamental que, tristemente, niegan los hermanos separados, que se autodenominan “cristianos” y que, dicho claramente, han abandonado la fe católica para pasarse a las diversas denominaciones protestantes.

En el Papa los católicos tenemos un punto firme y seguro de nuestra fe porque Jesucristo quiso edificar su Iglesia sobre Pedro y sus sucesores. En sus enseñanzas y en su Magisterio pontificio hallamos una roca inconmovible de frente a los oleajes de confusión doctrinal que hoy en día se arremolinan por doquier, sobre todo en todas esas sectas que quieren asolar y engañar a los fieles católicos. En el Papa, en los Obispos y en los sacerdotes fieles ,es decir, en todos aquellos que reconocen la autoridad del Romano Pontífice, siguen su Magisterio y transmiten sus enseñanzas, encontramos al mismo Cristo, Buen Pastor, que guía a sus ovejas a los pastos del cielo. ¡Escuchemos su voz, sigamos sus huellas, imitemos su ejemplo de amor, de santidad y de entrega incondicional para el bien de todos los hombres, nuestros hermanos.

Que éste sea hoy nuestro compromiso: de vivir, defender y proclamar nuestra fe católica, en obediencia al Papa y a nuestros pastores; y, si Dios lo permitiera, también pedirle la gracia de morir por ella, como lo hicieron un día los cristeros y todos nuestros mártires. Que Dios así nos lo conceda y desde ahora proclamemos nuestra fe con nuestras propias obras.

Autor: P. Sergio A. Córdova LC
 
  

viernes, 22 de agosto de 2014

LA CORONACIÓN DE MARÍA COMO REINA Y SEÑORA DE TODO LO CREADO.


«Una gran señal apareció en el cielo: una mujer, vestida de sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza» (Ap 12, 1).
«Finalmente, la Virgen inmaculada, preservada libre de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada a la gloria del cielo y elevada al trono por el Señor como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los Señores y vencedor del pecado y de la muerte» (CIC, 966).

La instituyó el papa Pío XII, en el año 1954. En su Encíclica AD CAELI REGINAM (A LA REINA DE LOS CIELOS)
“...Procuren, pues, todos acercarse ahora con mayor confianza que antes, todos cuantos recurren al trono de la gracia y de la misericordia de nuestra Reina y Madre, para pedir socorro en la adversidad, luz en las tinieblas, consuelo en el dolor y en el llanto, y, lo que más interesa, procuren liberarse de la esclavitud del pecado, a fin de poder presentar un homenaje insustituible, saturado de encendida devoción filial, al cetro real de tan grande Madre. Sean frecuentados sus templos por las multitudes de los fieles, para en ellos celebrar sus fiestas; en las manos de todos esté la corona del Rosario para reunir juntos, en iglesias, en casas, en hospitales, en cárceles, tanto los grupos pequeños como las grandes asociaciones de fieles, a fin de celebrar sus glorias. En sumo honor sea el nombre de María más dulce que el néctar, más precioso que toda joya; nadie ose pronunciar impías blasfemias, señal de corrompido ánimo, contra este nombre, adornado con tanta majestad y venerable por la gracia maternal; ni siquiera se ose faltar en modo alguno de respeto al mismo. Se empeñen todos en imitar, con vigilante y diligente cuidado, en sus propias costumbres y en su propia alma, las grandes virtudes de la Reina del Cielo y nuestra Madre amantísima. Consecuencia de ello será que los cristianos, al venerar e imitar a tan gran Reina y Madre, se sientan finalmente hermanos, y, huyendo de los odios y de los desenfrenados deseos de riquezas, promuevan el amor social, respeten los derechos de los pobres y amen la paz. Que nadie, por lo tanto, se juzgue hijo de María, digno de ser acogido bajo su poderosísima tutela si no se mostrare, siguiendo el ejemplo de ella, dulce, casto y justo, contribuyendo con amor a la verdadera fraternidad, no dañando ni perjudicando, sino ayudando y consolando.
21. En muchos países de la tierra hay personas injustamente perseguidas a causa de su profesión cristiana y privadas de los derechos humanos y divinos de la libertad: para alejar estos males de nada sirven hasta ahora las justificadas peticiones ni las repetidas protestas. A estos hijos inocentes y afligidos vuelva sus ojos de misericordia, que con su luz llevan la serenidad, alejando tormentas y tempestades, la poderosa Señora de las cosas y de los tiempos, que sabe aplacar las violencias con su planta virginal; y que también les conceda el que pronto puedan gozar la debida libertad para la práctica de sus deberes religiosos, de tal suerte que, sirviendo a la causa del Evangelio con trabajo concorde, con egregias virtudes, que brillan ejemplares en medio de las asperezas, contribuyan también a la solidez y a la prosperidad de la patria terrenal.
22. Pensamos también que la fiesta instituida por esta Carta encíclica, para que todos más claramente reconozcan y con mayor cuidado honren el clemente y maternal imperio de la Madre de Dios, pueda muy bien contribuir a que se conserve, se consolide y se haga perenne la paz de los pueblos, amenazada casi cada día por acontecimientos llenos de ansiedad. ¿Acaso no es Ella el arco iris puesto por Dios sobre las nubes, cual signo de pacífica alianza? «Mira al arco, y bendice a quien lo ha hecho; es muy bello en su resplandor; abraza el cielo con su cerco radiante y las Manos del Excelso lo han extendido». Por lo tanto, todo el que honra a la Señora de los celestiales y de los mortales —y que nadie se crea libre de este tributo de reconocimiento y de amor— la invoque como Reina muy presente, mediadora de la paz; respete y defienda la paz, que no es la injusticia inmune ni la licencia desenfrenada, sino que, por lo contrario, es la concordia bien ordenada bajo el signo y el mandato de la voluntad de Dios: a fomentar y aumentar concordia tal impulsan las maternales exhortaciones y los mandatos de María Virgen.
Deseando muy de veras que la Reina y Madre del pueblo cristiano acoja estos Nuestros deseos y que con su paz alegre a los pueblos sacudidos por el odio, y que a todos nosotros nos muestre, después de este destierro, a Jesús que será para siempre nuestra paz y nuestra alegría, a Vosotros, Venerables Hermanos, y a vuestros fieles, impartimos de corazón la Bendición Apostólica, como auspicio de la ayuda de Dios omnipotente y en testimonio de Nuestro amor.


viernes, 15 de agosto de 2014

ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARIA

«Quién es ésta que sube del desierto,
apoyada sobre su Amado, 
como columna de humo aromático, 
como aroma de incienso y mirra?» Is. 61, 10.

REFLEXIÓN DEL SANTO PAPA JUAN XXIII
15 DE AGOSTO FIESTA DE LA ASUNCIÓN

Terciario Franciscano (1881‑1963)

La suave imagen de María se ilumina e irradia en la suprema exaltación. ¡Qué bella escena la Dormición de María, tal como los cristianos de Oriente la contemplan!: Ella permanece distensa en el plácido sueño de la muerte y Jesús está junto a ella y tiene en su pecho, como a un niño, el alma de la Virgen para indicar el prodigio de la inmediata resurrección y glorificación. Motivo de consuelo y de confianza en los días de dolor para aquellas almas privilegiadas, que Dios prepara en silencio para los más altos triunfos. El misterio de la asunción nos familiariza con el pensamiento de nuestra muerte, en una luz de plácido abandono en el Señor, que queremos que esté cerca en nuestra agonía para recoger entre sus manos nuestra alma inmortal...

jueves, 14 de agosto de 2014

San Maximiliano Kolbe y la Consagración a la Virgen María


La vida de San Maximiliano nos ayuda a profundizar el conocimiento de la Consagración total a la Inmaculada. 

El Padre Kolbe conocía íntimamente el misterio de la Inmaculada Concepción y su relación con Dios y con la humanidad.    María era su modelo y fue su maestra en este ideal por el cual había hecho de su vida un don a Dios, y un compromiso que consiste en obrar según la Voluntad de Dios en cada cosa.
  
La contemplación y la íntima unión con María, la Virgen en escucha, la Virgen en oración, la Virgen Madre y la Virgen oferente, pueden conducirnos, como al Padre Kolbe, a testimoniar el mensaje del Evangelio en nuestra vida.  Sí, también nosotros podemos mirar a María y al Padre Kolbe para hacer, como ellos, de nuestra vida un culto a Dios, y de tal culto, un empeño de vida, el cual consiste en hacer la Voluntad de Dios. 
"Abandónate cada día en las manos de Jesús y de la Inmaculada.  No te apenes por las contrariedades y las dificultades; déjaselo todo a la Inmaculada, ella lo puede todo: hará lo que desee" (EK 975).

martes, 22 de abril de 2014

PAPA JUAN XXIII - RENOVADOR DE LA IGLESIA

Angelo Giuseppe Roncalli, Juan XXIII llevaba en sí, como todo hombre grande, una sorprendente carga de paradojas. Vivía la existencia a raudales y amaba a hombres y cosas con una intensidad desbordada, siendo meditador asiduo de su propia muerte, reconociéndola su hermana como franciscano, de ella  habló infinitas veces, viéndola venir con una paz y con un cariño  franciscano. Tuvo por lema la obediencia y la paz, amó la suavidad, las virtudes pasivas, las obras de misericordia; desde la estampa de su primera misa hasta su encíclica cumbre su vida entera ha sido un himno a la libertad y una defensa de los derechos de la persona humana contra toda clase de abusos autoritarios.
Fue Terciario franciscano y clérigo encaminado al sacerdocio: prendido, pues, por los mismos hilos de la sencillez, que nos había de acompañar hasta el altar bendito, y que luego nos debía dar todo en la vida.
Era verdad que Juan XXIII fue un Papa esencialmente renovador, que la apertura y la comprensión son el sello de su paso por la tierra.
" Se puede ser religioso sin haber pronunciado nunca el nombre de Dios, solo buscando hacer el bien a la humanidad" . 

Mons. Asenjo recordó en su carta “la figura venerable de Juan XXIII que rigió la Iglesia entre 1958 y 1963. Convocó el Concilio Vaticano II, trabajó con tesón por la renovación de la Iglesia y por la unidad de los cristianos. De honda piedad, se distinguió por su sencillez, mansedumbre cordial y misericordia”.

LA PELÍCULA DE LA SEMANA ES ACERCA DE SU VIDA Y LA HUELLA QUE DEJÓ EN LA IGLESIA, ESPERAMOS LA DISFRUTEN.

Los Papas Juan XXIII y Juan Pablo II, que será canonizados este domingo 27 de abril del 2014.
 
 
 

domingo, 20 de abril de 2014

Mensaje Urbi et Orbi del Papa Francisco en Pascua de Resurrección 2014.


¡Queridos hermanos y hermanas, Feliz Pascua!

El anuncio del ángel a las mujeres resuena en la Iglesia esparcida por todo el mundo: «No teman, yo sé que ustedes buscan a Jesús, el Crucificado. No está aquí, porque ha resucitado... Vengan a ver el lugar donde estaba » (Mt 28,5-6). ¡No tengan miedo! ¡El Señor ha resucitado!

Ésta es la culminación del Evangelio, es la Buena Noticia por excelencia: Jesús, el crucificado, ha resucitado. Este acontecimiento es la base de nuestra fe y de nuestra esperanza: si Cristo no hubiera resucitado, el cristianismo perdería su valor; toda la misión de la Iglesia se quedaría sin brío, pues desde aquí ha comenzado y desde aquí reemprende siempre de nuevo.

El mensaje que los cristianos llevan al mundo es este: Jesús, el Amor encarnado, murió en la cruz por nuestros pecados, pero Dios Padre lo resucitó y lo ha constituido Señor de la vida y de la muerte. En Jesús, el Amor ha vencido al odio, la misericordia al pecado, el bien al mal, la verdad a la mentira, la vida a la muerte.

Por esto decimos a todos: «Vengan a ver». En toda situación humana, marcada por la fragilidad, el pecado y la muerte, la Buena Nueva no es sólo una palabra, sino un testimonio de amor gratuito y fiel: es un salir de sí mismo para ir al encuentro del otro, estar al lado de los heridos por la vida, compartir con quien carece de lo necesario, permanecer junto al enfermo, al anciano, al excluido.

«Vengan a ver»: El amor es más fuerte, el amor da vida, el amor hace florecer la esperanza en el desierto.

Con esta gozosa certeza, nos dirigimos hoy a ti, Señor resucitado.

Ayúdanos a buscarte para que todos podamos encontrarte, saber que tenemos un Padre y no nos sentimos huérfanos; que podemos amarte y adorarte.

Ayúdanos a derrotar el flagelo del hambre, agravada por los conflictos y los inmensos derroches de los que a menudo somos cómplices.

Haznos disponibles para proteger a los indefensos, especialmente a los niños, a las mujeres y a los ancianos, a veces sometidos a la explotación y al abandono.

Haz que podamos curar a los hermanos afectados por la epidemia de Ébola en Guinea Conakry, Sierra Leona y Liberia, y a aquellos que padecen tantas otras enfermedades, que también se difunden a causa de la incuria y de la extrema pobreza.

Consuela a todos los que hoy no pueden celebrar la Pascua con sus seres queridos, por haber sido injustamente arrancados de su afecto, como tantas personas, sacerdotes y laicos, secuestradas en diferentes partes del mundo.

Conforta a quienes han dejado su propia tierra para emigrar a lugares donde poder esperar en un futuro mejor, vivir su vida con dignidad y, muchas veces, profesar libremente su fe.

Te rogamos, Jesús glorioso, que cesen todas las guerras, toda hostilidad pequeña o grande, antigua o reciente.

Te suplicamos por la amada Siria: que cuantos sufren las consecuencias del conflicto puedan recibir la ayuda humanitaria necesaria; que las partes en causa dejen de usar la fuerza para sembrar muerte, sobre todo entre la población inerme, y tengan la audacia de negociar la paz, tan anhelada desde hace tanto tiempo.

Jesús glorioso te rogamos que consueles a las víctimas de la violencia fratricida en Irak y sostengas las esperanzas que suscitan la reanudación de las negociaciones entre israelíes y palestinos.

Te invocamos para que se ponga fin a los enfrentamientos en la República Centroafricana, se detengan los atroces ataques terroristas en algunas partes de Nigeria y la violencia en Sudán del Sur.

Y te pedimos por Venezuela, para que los ánimos se encaminen hacia la reconciliación y la concordia fraterna.

Que por tu resurrección, que este año celebramos junto con las iglesias que siguen el calendario juliano, te pedimos que ilumines e inspires iniciativas de paz en Ucrania, para que todas las partes implicadas, apoyadas por la Comunidad internacional, lleven a cabo todo esfuerzo para impedir la violencia y construir, con un espíritu de unidad y diálogo, el futuro del País, que ellos, como hermanos, puedan gritar: «Christus surrexit, venite et videte!»

¡Te rogamos, Señor, por todos los pueblos de la Tierra: Tú, que has vencido a la muerte, concédenos tu vida, danos tu paz!.

«Christus surrexit, venite et videte!».
 

domingo, 13 de abril de 2014

DOMINGO DE RAMOS


Homilía del Papa Francisco, Misa del Domingo de Ramos, 13 de abril de 2014.
¿Mi vida está dormida? ¿O soy como los discípulos, que no entendían lo que era traicionar a Jesús? ¿O como aquel otro discípulo que quería resolver todo con la espada: soy yo como ellos? ¿Yo soy como Judas, que finge amar y besa Maestro para entregarlo, para traicionarlo? ¿Soy yo, un traidor? ¿Soy como aquellos líderes religiosos que tienen prisa en organizar un tribunal y buscan falsos testigos? ¿Soy yo como ellos?
Y cuando hago estas cosas, si las hago, ¿creo que con esto salvo al pueblo? ¿Soy yo como Pilato que cuando veo que la situación es difícil, me lavo las manos y no sé asumir mi responsabilidad y dejo condenar – o condeno yo – a las personas? ¿Soy yo como aquella muchedumbre que no sabía bien si estaba en una reunión religiosa, en un juicio o en un circo, y elije a Barrabás?
Para ellos es lo mismo: era más divertido, para humillar a Jesús. ¿Soy yo como los soldados que golpean al Señor, le escupen, lo insultan, se divierten con la humillación del Señor? ¿Soy yo como el Cireneo que regresaba del trabajo, fatigado, pero que tuvo la buena volunta de ayudar al Señor a llevar la cruz? ¿Soy yo como aquellos que pasaban delante de la Cruz y se burlaban de Jesús?: “¡Pero… tan valeroso! ¡Que descienda de la cruz, y nosotros creeremos en Él!”.
La burla a Jesús… ¿Soy yo como aquellas mujeres valientes, y como la mamá de Jesús, que estaba allí, y sufrían en silencio? ¿Soy yo como José, el discípulo escondido, que lleva el cuerpo de Jesús con amor, para darle sepultura? ¿Soy yo como estas dos Marías, que permanecen en la puerta del Sepulcro, llorando, rezando? ¿Soy yo como estos dirigentes que al día siguiente fueron a los de Pilato para decir: “Pero, mira que éste decía que habría resucitado; pero que no venga otro engaño”, y frenan la vida, bloquean el sepulcro para defender la doctrina, para que la vida no salga afuera? ¿Dónde está mi corazón? ¿A cuál de éstas personas yo me parezco?
Que esta pregunta nos acompañe durante toda la semana.

sábado, 5 de abril de 2014

QUINTO DOMINGO DE CUARESMA


Jesús antes de realizar el milagro de la resurrección de Lázaro en Betania hace una solemne proclamación de Sí, que ha dado a generaciones y generaciones de cristianos, a través de los siglos, una esperanza de firmísima certeza. Dice el Señor a Marta, hermana de Lázaro: "Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en Mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en Mí, no morirá para siempre" (Jn 11, 25-26). En cuanto Hijo de Dios, Jesús no es solamente Mediador para sus fieles, sino también autor o causa eficiente de esa vida superior que vence a la muerte y no es dada sólo en el último día, sino todos los días. El Señor pide a Marta y, por lo tanto, a todos nosotros esta fe. Respondamos también nosotros, juntamente con Marta, con una profesión de fe en Jesús, Mesías: "Sí, Señor: yo creo que Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo" (Jn 11, 27).

Reconozcamos también nosotros a Cristo como a nuestro Señor, como a Aquel que está ante nosotros, lo mismo que estaba ante la tumba de Lázaro en Betania. También nosotros tenemos necesidad de resurrección. ¿Acaso no es toda nuestra vida un resurgir del mal, de la enfermedad, de la muerte? Pero no temamos, hay un Salvador, está Jesucristo entre nosotros. El está ante nosotros y nos grita como a Lázaro: "Ven afuera" (Jn 11, 43). Sal fuera de tu enfermedad física y moral, de tu indiferencia, de tu pereza, de tu egoísmo y del desorden en que vives. Sal fuera de tu desesperación y de tu inquietud, porque ha llegado el tiempo anunciado por los Profetas, el tiempo de la salvación, en el que "yo os haré salir de vuestros sepulcros, pueblo mío... os infundiré mi espíritu y viviréis" (cf. Ex 37, 12-14).