lunes, 5 de septiembre de 2011

LA IMPORTANCIA DE NUESTRO TESTIMONIO DEL SILENCIO


Ave María Purísima:

Sólo apreciamos la sombra de los árboles cuando el hacha del leñador lo ha talado definitivamente. Solamente seremos verdaderas contemplativas, que ayudan al mundo y a los hombres que lo habitan, si sabemos apreciar el silencio como esencial y único para saber estar en una intimidad con Dios y en fraternidad con las hermanas.
Hoy más que nunca nuestro mundo necesita del testimonio de nuestro silencio fecundo; este mundo nuestro arruinado como está con tanto ruido que lo aleja de Dios. Hoy, a pesar de tanto adelanto, en todos los sentidos, el hombre no logra alcanzar esa felicidad que sólo le puede brindar ese equilibrio entre lo que conquista y lo que se le es dado como don para conquistarlo; no llega a captar esa realidad que sólo le es dada a través de un silencio reflexivo, meditativo del que tanto carece y le lleva muchas veces no sólo a no descubrir a Dios en todo lo que alcanza, sino que lo aparta del mismo, alejándose de su amor, negando su bondad y misericordia para con el hombre, como diría nuestro P. San Francisco entre sollozos herido en lo profundo de su alma “El Amor no es amado”.
Que la Santísima Virgen nos conceda un amor tan grande como el que ella tenia para agradecer y guardar en nuestro corazón tanta bondad de Dios y para llorar tanta ingratitud del hombre, empezando por nosotras mismas.
(Revista Silencio OSC)

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